Eternidad Ventisca
Cómo deseo estar de nuevo en el otoño de los cerezos.
Añoro saberme lejano de la consciencia.
Más viento.
Hojas secas cafe-rojizo.
Mis manos precipitándose a tomarlas.
Un juego, una danza.
Soy parte del viento en otoño.
También soy esa hojarazca esparcida volátil.
Soy participe del juego y la danza.
Cómo deseo en tus brazos morderme la lengua, otoño viejo.
Un beso tuyo, seco de otoño; una caricia tuya fría.
Te deseo en mi corazón.
Mi vida, mi paraiso seco.
Eternidad ventisca tu alma.
Mil Promesas Iguales
Mil promesas…
Robé para ti una roca a un río.
Antes de salir, tú dijiste soy tuya.
No pensé en las mil promesas, ni en la roca que al río robé; solamente en esas últimas palabras.
Al acabarse el día,
Al desgastarse como ropas viejas tu amor.
Cuando se agotó el sol,
Y me cubrieron de nubes lluviosas la luna;
No pensé en mi soledad,
Tampoco en el dolor y la pena,
Solamente en esas últimas palabras.
Mil promesas en papel y espacio.
Me espiné los dedos robando una rosa para pagarlas.
Decepcionante entender, llegada la tarde, que no hubo mañana.
Sólo la noche nos trajo consuelo.
Cosí para ti, unas lágrimas de felicidad para hacerte un rosario,
Uno que sólo a ti pudiese rezarse.
Tú en cambio me envolviste mil promesas en un corazón vacío, de papel frágil.
Recogiendo abejas de las flores, para tenerte miel.
Secando mariquitas entre libros para darte, entre el sobre de mis notas, esperanza.
Silbando una melodía sin aliento,
Vine a encontrarte dando a otro,
Mil promesas iguales a las que a mí me diste.
Mil promesas iguales le regalabas, envueltas en un corazón vacío, de papel frágil.