Así
Desértica tú, mujer que no consigues entender mis penas.
Vacía tú, la mujer que me llena.
Apática tú, la que me brinda felicidad.
Indiferete tú, la que tanto me amas.
Triste tú, mi inspiración.
Así te conozco.
Así sé, eres.
Así te amo.
Loca de amor pensabas en mí como el que enloquecía tu amor.
Pero ni era yo la locura, ni el amor enloquecido.
Alguien me preguntó una vez por el cielo y la vida eterna, y yo dije: “Tú”.
Alguien me preguntó una vez por el cielo y la vida eterna, y yo dije: “Tú”.
Tan puta
Tu rostro una imagen de jade.
Tú, una estatua de Shiva.
Tu esencia, el viento frío que corre desde el este.
Confusamente, tú eres el sol ahí, en el naciente.
No deberías morir…
Las ideas cambian, yo cambio con ellas.
Tú mientras tanto, te dejas llevar , sigues por la corriente.
Eres tan liviana.
El soplido simple del aleteo de un pájaro te dobla, eres tan frágil.
Eres la cuna en que mecen sus sueños los inconformes, eres tan cálida.
Eres el líquido que sacia la sed de los complacientes, eres tan vital.
Te vistes de colores pasionantes para confundir al sol, eres tan inestable.
Te arropas con la luz lunar para llenar de suspiros a los corazones, eres tan deseosa.
Te entregas sin preguntarte razón, ni detenerte al sentimiento, eres tan Puta.
Imagenes
Mi corazón es una imagen rota en un espejo.
Reflejando en cientos de pedazos un latido sangrante.
Lo ves allí tirado, hecho trizas, pero no lo ves sangrar;
Sobre los trozos sólo ves tu reflejo.
Él es una imagen pasada, difusa, en alguna vieja fotografía.
De nuevo lo ves, pero en ella solamente notas lo feliz que eras cuando la fotografía grabó tu imagen.
Mis sentidos son una imagen corta que plasmó por un segundo una laguna de aguas claras.
Dejaste de verlos cuando no pudiste ver más mi corazón.
Y yo te amo.
Es el por qué de ésta, mi triste imagen.
Reencuentro con mi guitarra

El guitarrista (Anna V. Jacobsen)
En la garganta vibran palabras urgidas de ser una canción.
Mi guitarra que posa empolvada en una esquina comprende mi sentimiento desesperado.
Se desgarra su voz también como la mía, cuando recordamos el silencio que ha existido entre ambos ya hace varios meses.
Llora cuando rasgo sus cuerdas.
A diferencia, me contengo hasta terminar de imprimir lo que puedo de este tu nuevo-viejo recuerdo.
Sabemos que a los dos nos has encerrado en un lugar donde ya no te hacemos daño.
Mi siempre fiel, se sujeta a mi mano sin rencores ni reclamos, y espera a que en ella descargue esta desolación.
Ella es la única fiel, a pesar que cada noche, hasta hace unos meses, la volvía puta.
Si tuviera ojos llorarían conmigo. Pero su garganta dice más de lo que yo puedo.
Sabe que es en vano esta tristeza, esta nueva melodía repetida.
Ella más que yo, está consciente de que nos han encerrado en el lugar donde no hacemos más daño.
Frágil rosa
Una rosa calló al suelo. Pasto amarillento.
Aún es suave pero sus brazos no pudieron evitar que se rompiese la rosa.
Una rosa es siempre tan delicada, tan frágil.
No se sabrá jamás cómo abrazar sus pétalos.
Frase sobre el amor
El amor empieza joven y termina envejeciéndonos a todos.
Risueña
En tu tobillo comienzo el camino moreno que sube hasta tu oreja.
Tus risas acompañan mi lengua y labios, que se deslizan por tus piernas; mientras las estiras y contraes, movida por los nervios.
Aun cuando voy por tu cuello ríes, risueña; aún cuando me detengo a respirar en tu boca.
Si continúas sonriendo como lo haces mientras beso con círculos tiernos tus mejillas y tu faz,
No evitaré el entusiasmo que me causa el saberte divertida.
¡Yo tratando de seducir tu abdomen y tú, muriéndote de risa!
¡Eres tan tierna tú!
Sí, ríe risueña.
Que tu sonrisa me place y, cuando lo haces de esa manera, contemplo el infinito como la simplitud de dormir en tus brazos.
Hermosa criatura perfecta.
Tu boca y dientes,
Piedras blancas,
Alineadas para dar gracia a las cosas más absurdas del pensamiento.
Me enorgullece tu sonrisa, aun no siendo mía, es tuya.
Cómo no sentirme lleno de idoneidad,
Si todo me sirve cuando oigo su dulce sonido.
Aun cuando te hago el amor sonríes, risueña.
Y sin más ni más,
Y con el mayor descaro,
Tu sonrisa, risueña,
Simplemente me mata.