Todo lo que no tengo

Diciembre 30, 2008 at 6:55 pm (Prosa, Poesía) (, , , , , , , )

Mishell

Mishell

Ni siquiera me atrevo a encerrarte en mi pensamiento.
El olvido que baila ligero, me recuerda sincero las cosas que eres.
Eres el deseo clandestino que se escapa en un grito.
Eres la vida que debo callar para no herirme.
Eres la luz silueta que se desvanece cada vez que intento acercarme.
Eres lo imposible, eres más que eso.

Tanto es así mujer que…
Ni siquiera me atrevo a encerrarte en mis versos.
Tú, sola bastas como lenguaje en el universo.
En ti se explican las cosas perfectas y las que hacen falta para serlo.
Se sostiene el aire apegado a la ventana, asoleándose para serte más fresco.
Tú con dulzura lo retienes en un de tus besos.
Yo no sé si adorarte o dejarte para no ser preso.
Y es que debo verte cada día como divina y mujer.
Pero eres vista de paraíso al lado opuesto de algún desierto.
Tú eres todo y más.
Lo eres todo…, y todo lo que no tengo.

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Sí,solo

Diciembre 30, 2008 at 6:54 pm (Prosa, Poesía) (, , , , , , , )

Solo.
Sí, solo.
Amándote tras esa canción triste y trillada.
Dedicándote cada uno de los versos de Pablo Neruda.
Creyendo que cada uno de ellos habla de ti, que es perfecto para ti.

Triste.
¡Qué más da!
Si después de tantos y tan largos años, ya me es lo mismo este sentimiento que no logro dejar atrás.

Ya casi ni es amor,
Es más que todo costumbre.
Pesarosa,
Religiosa,
Abnegada costumbre.

Espero como cada noche alcanzar el perdón.
Espero como cada día perdonarte.

Solo.
Sí, contigo, solo.
Y sin ti, más.
Aburrido del llanto y la queja.
Harto de las palabras de consuelo que no consuelan.
Victima de tu siempre compañía irreal.

Triste.
¡A quién le importa!
Si después de haber herido a mis amigos no me queda nadie.
¡Ni tú!

Sí. Ya casi no es amor,
Es más presurosa costumbre.
Tierna y perezosa,
Vieja y quejumbrosa.

Espero cada tarde tu dulce aroma.
Espero cada madrugada olvidarlo en mi cama.

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No sé si lloro en el corazón

Diciembre 30, 2008 at 6:53 pm (Prosa, Poesía) (, , , , , , , )

No sé si lloro en el corazón, o sólo lo siento.
Mis lágrimas son sangre, sangre que fluye por mi cuerpo, calándolo, royéndolo. Pero nunca se derraman. Es el por qué siento mi llanto dentro, justo en el corazón.
Mi piel oscura como mi alma, no prueba del seductor líquido hace tanto, tanto tiempo.
Y agonizo en callada pérdida, lo que es mejor olvidar.
No sé si lloro del corazón o sólo muero rodeado de este mi silencio, tan vacío, tan lento.
Perder la vida ya es bastante, pero el llanto… Perder el llanto es demasiado.

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Canto fúnebre

Diciembre 30, 2008 at 6:52 pm (Prosa, Poesía) (, , , , , , , )

Es verdad, …¿O no?
Canto los días de lluvia,
Los días de seco silencio,
Las mañanas alegres
Y las tardes sin gente después de un cigarrillo.

Canto fúnebremente.

Lloro.
¿No es así?
¿Y por qué debería ser un sacrificio?
Acaso no ves mis lágrimas secarse olvidadas.
Acaso no oyes mi voz quebrarse.
¿Quizá mis manos temblar?
¿Mi semen servir de semilla a la tierra infértil que lo desprecia?

Lloro fúnebremente.

¿Ves algo?
¿Ves alguna diminuta cosa a diez centímetros distantes de tu frente?
¿Hueles la pestilencia de mi muerte impregnando tu piel?
Hace mucho que es parte de tu aroma.
¿Sientes la comezón de los gusanos de mi carne pútrida pegados a ti, parasitándote, aferrados, llenos de ésta, mi ansia de tenerte conmigo?

Canto con la voz pisada por tus tacones altos hechos para las noches de farra.
Trepida mi garganta atada por la chalina, que cubre con escases el sereno, que golpea tu espalda del auto a la entrada del motel.
Entono junto a los cubos de hielo que olvidaste en el vaso de güisqui que tu amante borracho pasó junto a la cama.
Grito amordazado con tu ropa interior que como yo, estorbó; y que al igual que yo, hoy yace en el suelo perdida entre el olor de tu sexo y la frustración.

Lloro vivo, deseando que este estado no fuese realidad.
Lamentando ser la marioneta de cuerda de guitarra.
Sufriendo mi partida a causa de tu abandono.
Lloro cantando esta canción fúnebre que compuse para mi entierro en los llanos de tu mente.

¿Y tú?…
¿Acaso percibes algo?

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Caminando hacia tu oasis

Diciembre 30, 2008 at 6:49 pm (Prosa, Poesía) (, , , , , , , )

Infortunado.
Caminando entre dunas, perdido entre la desesperanza y la añoranza. Entre el desatino y la desventura, entre el juicio y la insanidad.
Caminando sólo porque quedar parado me harta.
Sabiendo que no hay un mañana mejor, que tal vez ni siquiera haya un mañana.
Caminando solo, no porque no haya nadie, sino porque en nadie confío, porque a nadie aguanto.
Imaginando que lejos de todos y todo, estaré mejor.
Llevando en la mente la imagen de las decepciones y desilusiones, que han dejado los desencuentros y desamparos.
Cargando con una pequeña botella de agua para calmar la sed que me tienen las frustraciones acumuladas del día a día.
Tragando el polvo de los que corren, pasándome al lado y dejándome atrás en la amplía vereda de la vida.
Limpiando el sudor y salitre que ciega mis ojos.
Odiando a los que puedo, despreciando a los que no puedo y amando a los que pronto me han de olvidar.

De esta forma vengo.
En este modo me dirijo hacia ti, la mujer que no me vuelve mejor pero me lo hace sentir así.
Hacia tus milagros.
Hasta tu oasis.
Pues en ti no me importa el infortunio.

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Valeria

Diciembre 15, 2008 at 5:29 pm (Prosa, Poesía) (, , , , , , , )

Valeria

Valeria

El cielo miserable bajo el que me levanto cada día sin ti.
La vida que no me espera y tampoco me da la oportunidad de coincidir contigo.
El trabajo que me quita el tiempo que desearía emplear en buscarte.
Esta tristeza que me persigue a todas partes disfrazada del polvo de tu anhelo.
El norte al que siempre viajo por la mañana y el sur que con añoranza de descanso miro.
Las campanadas de la catedral el domingo, tan solitarias, tan cortas.
Esa mañana sentado en la banqueta donde espero con desgane lo que mi corazón desea.
El frío rocío que mantiene siempre helada la esperanza.
La cruda realidad de mi sufrimiento sin sentido.
El desvelo.
El cansancio.
La desdicha.
La resaca de esas noches.
La vida por sí misma.
Y yo, sin poder hallarte. Amándote aquí, y tan patéticamente.
Muriendo sin ti y sin ti viviendo para verte de nuevo, ideas vanas que me tienen así,

esperando sin ti y sin ti levantándome.
Yo que de pura tristeza me estanco.
Tú que no sabes que existo.
¿Entonces por qué espero?
Espero cantando, escribiendo, sintiendo este pesar, esta angustia absurda y este grito

interno que todos oyen por mi mirada.

¿Cómo?
¿Una belleza como tú?
¿Podría…?
¿Podrías…?
¿… Fijarte en mí?

Y entonces duele profundamente la clara verdad de un iluso solitario, que de amarte camina

sin llegar a ningún lado.

Por favor mírame de nuevo como aquel día que no recuerdas y yo jamás olvidaré.
Trae tu palabra alegre a mis oídos sedientos de tu haber, de tu estadía.
Deja que refleje tu rostro otra vez el sol como lo haría aquel domingo cruel del conocerte.
Presta en silencio la vida  que me robaste.
Valeria mírame, mírame otra vez, que  no puedo ser ya quien era; y si bien nadie era,

sobrevivía.
Mas mírame ahora; soy el poeta tartamudo  y el cantor sordo que de arrancarte en palabras

intenta seguir.
Sólo te pido una vida, esta vida, para adorarte y mimarte. Y si quieres después déjame, que

en la muerte de tu visión podré mi corazón descansar.
Valeria, si tuvieras tiempo piensa en mí.
Valeria, que desde que no te veo no es fácil el subsistir.
Valeria, si quisieras verlo, ve que te amo sólo a ti.

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Mi amada zorra

Diciembre 15, 2008 at 5:28 pm (Prosa, Poesía) (, , , , , , , )

Mi amada, mi zorra. Mi vida y mora.
Con la que comparto este sin destino,
Al que atascados de vino, vinimos a acostarnos.
Tú porque no hay mejores; yo, porque solito me harto.
A ti mi amada zorra, que siempre te he amado en el lado izquierdo de mi cama y con la mano

derecha.
Y que de mero interés he tratado de que no salgas por esa dura brecha de tierna a dura cara

con sonrisa insatisfecha.
A ti que si bien no has amado tampoco has dejado de amarme.
Y a la que de puro necesitado he alborotado con ganas de matarme, el vientre y la teta.
A ti mi futuro arrepentimiento he de tenerte a solas como debí mientras estabas.
He de desearte y follarte en el anhelo como quisiste que lo hiciera aquella noche que

plácida pedías que de penetrarte  me regocijara.
A ti mi amada y cumplida zorra que viniéndote me perdonaste,
He de decirte en este mi entierro ermitaño que eres santa cual perra
Y viva como la espera, en la que espero encontrarte de nuevo,
En esta cama y con esta mi mano, a la que siempre nos trae, esta fecha.

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